Cambiar la cocina suele empezar mucho antes de que comience la obra. Seguramente ya tengas unas cuantas ideas en la cabeza: una isla que has visto y te encanta, más espacio para guardar cosas, una encimera grande o ese mueble que llevas tiempo queriendo quitar. Con los baños pasa algo parecido. Empiezas a mirar duchas, azulejos, muebles y enseguida tienes una carpeta llena de fotos.
Todo eso está genial, pero antes de empezar una reforma hay decisiones que merece la pena tomar con calma. Algunas afectan directamente a lo que se hace después y cambiarlas con la obra avanzada puede suponer volver a abrir una pared o mover algo que ya estaba terminado.
Desde Simón Interiores, como especialistas en reformas integrales, te contamos qué necesitas pensar antes de empezar y en qué orden tiene sentido hacerlo.
Qué decidir antes de empezar la obra
Empieza por imaginarte viviendo en esa casa. Parece una tontería, pero ayuda muchísimo más que empezar directamente a elegir muebles.
¿Cómo te apetece pasar las horas que estés cocinando? ¿Te ves preparando la cena mientras tus hijos están sentados en la isla? ¿Sois muchos en casa y necesitáis una mesa grande? Quizá ahora vivís dos, pero tenéis pensado aumentar la familia. O puede que os encante recibir gente y quieras una cocina abierta en la que puedas seguir hablando con los demás mientras preparas algo.
En el baño piensa igual. Si todas las mañanas coincidís varias personas, necesitas plantearlo de una forma distinta a una casa en la que vive una pareja. Quizá quieres cambiar baño por ducha porque nadie utiliza ya la bañera, ganar espacio o poner un mueble más grande para dejar de tenerlo todo encima del lavabo.
Una vez tienes más o menos claro cómo quieres vivir esos espacios, puedes empezar a pensar en la distribución. Después vendrán los materiales, muebles, electrodomésticos, sanitarios, griferías e iluminación.
Intenta visualizar primero tu día a día y después empieza a elegir. Así muchas decisiones dejan de depender únicamente de que algo te guste en una foto.
Tomas de agua, desagües, electricidad, ventilación y medidas reales
Aquí toca comprobar si todo lo que has imaginado se puede llevar bien a la vivienda que tienes delante. Una isla puede encantarte, por ejemplo, pero hay que ver si cabe, si deja espacio para moverte y qué instalaciones necesita.
Antes de decir reformar tu cocina y empezar a desmontar, tienes que saber más o menos dónde irán el fregadero, los electrodomésticos, los enchufes o los puntos de luz. En el baño pasa lo mismo con la ducha, el lavabo o el inodoro. Cuanto antes tengas esto ubicado, más fácil será dejar agua, electricidad y desagües preparados en su sitio.
Errores que obligan a rectificar cuando la obra ya está avanzada
Muchas rectificaciones aparecen por decisiones que se dejan para demasiado tarde. El problema llega cuando para cambiar algo hay que tocar un trabajo que ya estaba terminado.
Si tienes prevista una reforma de tu baño, o hacer lo mismo con la cocina dentro de una obra integral, estos son algunos errores que te interesa evitar:
- Elegir tarde los electrodomésticos: las medidas cambian y también pueden hacerlo las conexiones que necesitan. Saber cuáles vas a colocar ayuda a dejar todo preparado desde el principio.
- Decidir los muebles después de las instalaciones: puedes acabar con enchufes detrás de un cajón, tomas mal situadas o puntos de luz que no coinciden con el diseño final.
- Pensar únicamente en la estética: una cocina puede quedar preciosa y resultar incómoda si tienes poco espacio para trabajar, guardar cosas o pasar cuando hay varias personas.
- Cambiar decisiones con los trabajos avanzados: mover una ducha, un lavabo o un fregadero cuando ya hay instalaciones hechas puede obligar a abrir de nuevo zonas que estaban cerradas.
Hay decisiones que puedes dejar para más adelante. Otras necesitan estar cerradas bastante pronto. Saber distinguir unas de otras te ahorra rectificaciones y también bastantes dolores de cabeza.
Por qué coordinar diseño y ejecución evita trabajos duplicados
Un diseño puede quedar muy bien sobre el papel, pero después hay que construirlo. Y ahí empiezan las medidas reales, las instalaciones que ya existen, los pilares, los conductos, los desniveles y todas esas cosas que quizá ni habías pensado cuando imaginabas el resultado.
Por eso diseño y obra tienen que hablarse desde el principio. Si quieres cambiar la cocina o el baño, quien plantea la distribución necesita saber qué se puede ejecutar y quien ejecuta necesita tener claro cuál es el resultado que se busca.
Imagina que decides colocar iluminación bajo unos muebles altos. Esa decisión afecta al diseño, pero también hay que dejar preparada la instalación antes de terminar la pared. Lo mismo pasa con un espejo retroiluminado, una grifería empotrada o determinados electrodomésticos.
Cuantas más decisiones estén conectadas desde el principio, menos veces habrá que volver sobre trabajos ya hechos.
Cuéntanos qué quieres cambiar y vemos cómo organizar la reforma
Si tienes muchas ideas, pero todavía no sabes cómo encajarlas, cuéntanos qué tienes en mente. Queremos saber cómo es tu casa, quién vive en ella, qué cosas te molestan ahora y cómo te gustaría verte dentro de unos años. A partir de ahí podemos empezar a darle forma.
En Simón Interiores estudiamos la distribución, planteamos las instalaciones y la iluminación, te ayudamos con los materiales y fabricamos el mobiliario de madera a medida. Además, coordinamos toda la obra para que lo que decidimos durante el diseño sea lo que después llevamos a la vivienda.
Reforma tu cocina o tu baño con un equipo que sabe lo que hace y que se ocupa de dirigir el proyecto completo.